El peor año

Pasamos casi 16 años como misioneros en Guatemala. Hubo tiempos buenos y tiempos difíciles. Pero es fácil recordar el año más duro. Fue el año que escatimé la oración. No hubo casualidad: mientras menos oraba yo, menos obraba Dios.

De alguna forma, decidí ayudar a mis hijos con sus tareas durante la oración matutina. Qué mala decisión.

Lo que era una hora de oración se redujo a minutos de oración. Yo pensaba que hacía bien en ayudar a mi esposa con las tareas de mis hijos. Pero prioricé mal. Yo hubiera encontrado OTRO TIEMPO para ayudar a mis hijos en vez de recortar la oración.

Al final del año, las cosas se miraban no buena. Con retroperspectiva, analicé el catástrofe: la carencia de la oración.

En años posteriores, resultaba agregando a mi tiempo de oración. Aquellos eran años de abundantes cosechas.

Entonces ¿no te van muy bien las cosas? Quizás estás sobrecargado de trabajo — y eso sin mayor fruto. Manten en mente que cuando Dios trabaja, las cosas funcionan. Yo sé que Dios trabaja en todo tiempo, pero de seguro parece que El trabaja MAS para nosotros cuando estamos orando. Tal vez me atacas en el campo de la teología, pero en el campo de la práctica no me puedes criticar.

2 Respuestas a “El peor año

  1. Muy buena esta página Pastor Mike, bendiciones.

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