Nada en el mundo

Acabo de regreso de mi viejo paradero. Traducía para mi pastor en la iglesia de Guatemala. Vi a la escuela (allí la llaman colegio), donde niños se me amontonaban con abrazos. Los chicos se sonreían y gritaban: ¡Pastor Miguel! ¡Pastor Miguel! No me soltaban y por poco me botaban. Me llenaron de emoción embriagadora, amor y felicidad.

Nada en este mundo compara. Puedes tener tu Ferrari, tu traje italiano, tu celular inteligente. Yo escojo a aquellos muchachos. Y nunca lamentaré el llamado sacrificio de dar 16 años de ministerio en pobreza. Nunca lamentaré vivir con menos, comiendo mayormente frijoles y arroz por falta de dinero para comprar mayor cosa. Las riquezas de ministerio son las mayores.

Aún más que nosotros, Jesús era hijo de Dios, un príncipe. No obstante, no tuvo donde recostar la cabeza. Ninguna casa tuvo. Cuando eliges ministrar, no tienes que hacer un voto de pobreza, pero definitivamente defines cual  sea tu tesoro. Es Dios y es ayudar a su gente. Y las recompensas emocionales sopesan las financieras cada vez.

Este blog se dedica a inspirar a que ores para finanzas para que tu ministerio crezca. Dios es grande y llevará adelante su obra. Es buena obra de El tener todo el corazón de su siervo. Alábale.

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