La ansiedad es buena

Cuando todo está cómodo, encontramos millones de razones de NO orar. Cuando los recibos se amontonan, la desesperación espolea las oraciones que galopan al cielo y exigen una respuesta.

Praising God at church

No una sobrecarga, pero una cantidad saludable de la ansiedad agudiza tu vida de oración. Así, Moisés ruega, Elías clama, Job se queja y los salmistas se rompen el corazón delante de Dios. Aún Jesús: Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas CON GRAN CLAMOR Y LAGRIMAS al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. — Heb. 5:7 RVR.

Urge que ores con toda tu fuerza, dice el Gral. William Booth. Eso no implica decir tus oraciones, o sentado en una capilla con los ojos abiertos mientras otra persona ora por ti. Quiere decir una lucha ferviente, eficaz y incansable con Dios… Tenlo por seguro que a esta clase de oración, el diablo, el mundo y tu naturaleza incrédula se opondrá. Derramarán agua sobre ese llama.

Y declaró C. H. Spurgeon: Agonicemos en oración. 

La oración energizada por angustia y conducida por la necesidad, es mucho más efectivo que las murmuraciones lánguidas del medio dormido. ¿Quieres que resulten los fuegos de avivamiento de tus oraciones? ¿Quieres que fluyan finanzas? Entonces, deja que entra la ansiedad a tu aposento alto.

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