La sequía termina

La sequía no puede seguir para siempre.

Las sequías son dolorosas. Las sequías pueden traer la muerte. A nadie le gustan aquellos tiempos cuando escasean las finanzas, cuando la asistencia baja y cuando las pruebas parecen sobrepasar las bendiciones. Podríamos lloriquear, podríamos quejarnos, podríamos culpar a Dios y hasta renunciar al ministerio.

Durante el tiempo de sequía, precisa que mantengas en mente una cosa: Las sequías no duran — no PUEDEN durar — para siempre. Solo ora y mantente hasta el final.

José supervisó la distribución de granos durante siete años de sequía en Egipto. Aquellos años se acabaron. Elías oró por tres años y medio de sequía y se terminaron. La persecución de la iglesia primitiva llegó a su fin.

El diablo intenta convencerte a que renuncies durante la temporada de sequía. Te recuerda de como abundaba el efectivo en tu cartera antes de que entrares al ministerio. El quiere que te vendas del Todopoderoso Dios a favor del Todopoderoso Dolar. No te renuncies. La lluvia volverá. Dios te prosperará otra vez.

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