De atrás de la pared

Ana Frank se escondió por dos años con su familia en Amsterdam cuando estaba ocupado por los nazis. Ella escribió un diario íntimo que hizo éco en todo el mundo desde que se publicó después de su muerte en un campamento de exterminio. ¡Cómo impactó un mundo desde el encierro!

Su historia es de optimismo. Se trata de un trabajo realizado en el anonimato que impactó al mundo. ¿Se daba cuenta ella de la grandeza de su obra? ¿Se dio cuento de su alcance?

Los paralelos con un guerrero de oración son dignos de notar. Tus labores se pasan desapercibidos pero impactan el mundo entero. La oración requiere de optimismo. No te darás cuenta de tu pleno alcance.

Ora, ora, ora. La oración nunca es pérdida de tiempo. Hacer otras cosas pueda ser pérdida de tiempo. Es irónico como intentamos hacer tanto. Si tan solo oraramos, Dios haría tanto. ¡El sí puede mucho! Somos incapaces de hacer casi nada. Mucho de nuestros esfuerzos se ven frustrados. Tal vez sea propicio ORAR más y HACER menos.

Cuando yo era misionero en Guatemala, después de muchos años de desgastarme en esfuerzos, metí freno a tanta actividad. Agotado, intenté orar. No quiere decir que antes no oraba yo, pero empecé a orar mucho más. Más tiempo, mayor calidad, más intensidad, en la oración. Ponte detrás la pared, donde el verdadero trabajo se hace.

Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia. – Sal 127:1 RVR

 

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