Viajar hacia, no llegar a

Mi queja de El señor de los anillos es que siempre viajan hacia sin llegar a. En el primer libro, El hobbit, la batalla final contra el monstruoso dragón es anticlimático. Cualquier otra batalla del libro es excitante.

Al reflexionar, así es el ministerio. Siempre viajamos hacia sin llegar al avivamiento. El género del viaje de Tolkien es un reflejo preciso.

Estás en un viaje. Gente se une a tu ministerio, gente abandona tu ministerio. A veces, vas adelante, a veces por atrás. Hay desánimos y incomparables satisfacciones que lo hacen valer la pena. He aprendido no menospreciar el viaje. Es largo, pero es una aventura.

En peores circunstancias están aquellos que viven solo para el dinero. Carecen de aventura, sin conflicto contra las fuerzas de tinieblas para librar almas para el reino de Dios. No importa cuán pequeño sea tu ministerio, se viste de dignidad y triunfo glorioso. Dios se complace de la batalla que libras.

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