El ariete de Dios

La oración se siente como un ariete. Continuamente golpea contra la resistencia del diablo. Repetidos golpes vigorosos de oración quebranta la oposición, pero casi nunca con el primer golpe.

Arietes eran eficientes máquinas de sitio, utilizados contra murallas o puertas. Compuesto de un tronco masivo de árbol, a menudo montado en un carruaje o suspendido de una estructura para columpiar, daba contra fortalezas para destrozar. Una vez abierto un agujero, atacantes penetraban la ciudad para librar combate de mano.

Cuánto tiempo se llevaba en quebrar la muralla o puerta, dependía de: 1) el grosor de la muralla o lo fuerte de las puertas, 2) el tamaño del ariete, 3) la velocidad de los golpes. Mientras más grande el tronco, mientras más fuerte los golpes, más energía se libraba. Era cuestión de la física fundamental.

Hay una lección espirituales en todo eso. Las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas — 2 Cor. 10:4 RVR. Ten paciencia en la oración, continúa batiendo al diablo, no con “vanas repeticiones” sino con golpe tras golpe del ariete. Pega duro. No ores débilmente. Ora con fuerza, con fe y con emoción. Eso mueve la mano de Dios.

Un meta buscada es como un sitio de ciudad. Probablemente no se realizará con tan sola una oración breve. Date cuenta que estamos en guerra y que el diablo no cede fácilmente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s