No llores por lo que no peleas

 

Muhammad XII se rindió y entregó la fortaleza de la Alhambra en Granada, España, sin lucha en 1491. Construída sobre una colina en tres lados, este último enclave de reino musulmán en la península ibérica se hubiera resistido sitio por tiempo indefinido. Pero se dice que Fernando e Isabela ofrecieron incontables riquezas para que se entregara sin derramamiento de sangre.

Mientras se marchaba lentamente en su caballo, Muhammad lloraba al pensar del fin de casi 800 años de glorioso reino musulmán en España. Le reprochó su mamá: no llores como mujer lo que no supiste defender como hombre.

El cristianismo requiere lucha. No tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades… – Ef. 6:12 RVR. No debemos ni vendernos ni rendirnos fácilmente. Si tenemos un precio, el diablo lo pagará.

Lucha de tal manera que demuestras tu intención de establecer y de mantener las glorias del reino de Dios.

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