No seas gallina

Cuando era misionero en Guatemala, un día en el mercado al aire libre, vi dos gallinas amarradas por un sencillo hilo, la una a la otra. Pregunté a la señora por qué no estaban atadas a una estaca, a una piedra o metida en una canasta cubierta. ¿No podrían fugarse?

Su respuesta me sorprendió. No, nunca se corren. Aun cuando practicamente no había nada deteniéndolas, no se escapan en la misma dirección. Siempre halan la una contra la otra y así nunca llegan lejos. Si tan solo pudieran ponerse de acuerdo y correr en una misma dirección, evitarían converstirse en Kentucky Fried. Pero no. Por alguna razón se le insulta a uno diciendo “cerebro de pájaro”.

Si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. — Mateo 18:19 RVR. Si tan solo pudiéramos unirnos en la oración, ¡cuánto mayor impacto haríamos! Pero a menudo, nosotros, como las gallinas, halamos en direcciones contrarias, incapaces siquiera dos de orar de acuerdo. Tan solo dos.

La oración individual importa. Pero orar los santos juntos en harmonía también. Luchemos para la unidad en nuestras oraciones.

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