Volcanes cristianos

Bajémonos de este volcán. No nos quiere. — dijo nuestro guía, alarmado.

No me había preocupado de las piedras de tamaño de pelota de golf que iban cayéndose del cráter arriba, rebotando hacia abajo en el cono. Habíamos subido el volcán de Pacaya, uno de los activos de los 36 volcanes de Guatemala.

Podíamos sentir el calor del deslave de lava apenas enfríada en la superficie formando una capa delgada de roca dura. Podíamos echar de ver en las grietas como carbones encendidas. Todo ello era lo atrayente de Pacaya.

Pero nuestro guía no vio como cosa cualquiera los proyectiles lanzados de lo alto. Bajamos de prisa sobre la roca roja, sobre la arena negra, a través de la selva, a tierra más segura. Meses antes, un equipo de noticieros, queriendo filmar de cerca, se murió.

el volcán Pacaya

 

Los cristianos somos volcanes. Poder explosivo yace adentro de nosotros. Algunos son inactivos. Necesitan despertarse con fe. Otros retumbando, energizados por fe, están listos para estallar con algún milagro (sea de sanidad, de finanzas, de salvación, de liberación, lo que sea). Algunos están despertándose (en la oración), mientras otros dormitándose (ya no oran).

Nunca subestimes el poder dentro de un volcán. El diablo no lo hace. Por eso trabajo horas extras para dormitarnos y volvernos inactivos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s