Penetrar la línea del enemigo

La planta iraní de Natanz

Stuxnet inicialmente se metió en la planta de enriquecimiento de uranio de Natanz simplemente por medio de una memoria portátil que un agente se dejó caer en el parqueo. Algún tonto lo recogió, curioso lo conectó a una computadora del trabajo y el virus entró en el sistema, destruyendo miles de centrifugadoras antes y después de ser detectado.

Para evitar tal guerra cibernética, las instalaciones fue aislado por un “foso cibernético” del Internet. No obstante, no fue tan difícil para agentes de la CIA saltar el foso.

Yo sé como penetrar líneas enemigas para subvertir sus planes aun mejor. Se llama la oración. El Espíritu — dice Jesús — va y viene sin que nadie se dé cuenta. Es lo máximo de armas que evaden detección. Cuando un informe no gubernamental afirmó en lo años 1980s que ya no existía vestigio visible de iglesia en la China, de todos modos el fuego de avivamiento ardía y nunca lo podían apagar.

El diablo suprime nuestra guerra espiritual cuando nos duerme con contentamiento y satisfacción. Nos hipnotiza con el materialismo, el éxito y la buena vida. Mientras estamos llenos y ocupados con la búsqueda de placer, peligramos ser negligentes con la oración. ¿Quién ganará la guerra? Depende de SI los cristianos oran.

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