Tenía hambre México

Todo el mundo favorecía Brasil para ganar la medalla de oro en las olimpiadas. México nunca jamás había ganado un torneo significativo. Nunca.

¿Y Brasil? Cinco veces campeón de la Copa Mundial, Brasil solo faltaba esta medalla de su vitrina colección de trofeos y honores. Así que Brasil jugaba para la única pieza faltante y México jugaba para su única pieza.

México jugó con hambre. El equipo de jugadores menores de 23 años jugó con corazón. Los de abajo se exigieron más que sus amos. Así que el domingo, México asombró al mundo, venciendo 2-1 a Brasil. No me sorprendo.

El hambre pesa más que el talento, la velocidad y la táctica. El hambre te impulsa. Compensa todo.

Cuando oras, ora con hambre. No te preocupes de que tan finas tus palabras sean. No te dé ansiedad por correcta teología. No te afanes de la gramática y la sintáxis. ¡Lo que cuenta es que ores con hambre!

Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas CON GRAN CLAMOR Y LÁGRIMAS al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente.. – Heb. 5:7 RVR (mayúsculas mías).

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