Sembrar y coschar

Nada buen resultará de la ausencia de la oración. Pero una vida de oración no puede fallar en traer solo el bien. ¿La razón? Es la ley de la siembra y la cosecha.

No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. – Gal. 6:7 RVR.

Casi siempre se aplica NEGATIVAMENTE a la advertencia en contra del pecado. Se amontonará males, una maldición, si persistes en pecado voluntarioso. Pero se aplica POSITIVAMENTE también. Si practicas el estudio bíblico, la asistencia a la iglesia, etc, entonces no fallarás en obtener bendiciones.

Si siembras oraciones, sin falla cosecharás respuestas.

No te rindas demasiado temprano en el cultivo. Se requiere trabajo, tiempo, cuidado. No sería sabeduría abandonar una cosecha antes que se madure. Las cosecha de campo varían en su tiempo de crecer y llegar a la madurez (apenas meses para algunos, años en el caso de arboles frutales). Lo difícil es que no sabemos el plazo de maduración de nuestras peticiones, solo Dios lo sabe. Así que, quédate, no te des por vencido en la cosecha. ¡Sigue orando!

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